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Tu primer tren.

Historias del Tren.



El tren, tu primer juguete...o el de tu hermano¡¡¡



El mundo del ferrocarril a escala ha evolucionado mucho, pero durante muchos años lo único que había eran trenes de hojalata movidos por resorte, hasta que en los años 50-60 empezaron a difundirse los trenes eléctricos, o a pilas, y todo ello con modelos muy detallados de metal o plástico, pero lamentablemente su precio era muy elevado, ya que los modelos más perfeccionados eran casi todos de importación, reproduciendo modelos europeos.
 En España durante muchos años lo único que se podía conseguir eran trenes de PAYÁ, de chapa con resorte y posteriormente ya en los 70 otras marcas, (y especialmente IBERTREN y ELECTROTREN, en los 80) popularizaron el tren eléctrico como juguete, pero con una calidad del modelo que lo hacía accesible como juguete y como modelo de colección, lo que permitió su mayor difusión y que fuera accesible a mucha más gente.
 Por cierto: ¿Se han dado cuenta que cuando llega navidad o incluso otras fechas señaladas, muchos escaparates muestran en algún lugar destacado algún tren en miniatura?.
Seguro que si, y es algo que ocurre todos los años; desde los viejos trenes de chapa de antaño, movidos a cuerda, hasta los más modernos con motores eléctricos y sistemas digitales, el tren es una de las estrellas de los escaparates.
Unos vuelan por vías colgadas del techo, otros debajo del suelo, otros escondidos entre montones de juguetes, pero seguro que no falta algún tren en alguna juguetería que se precie, y seguro que siempre habrá algún niño embelesado en el escaparate.
 Uno de los mejores recuerdos que tengo de mi infancia era ir a ver una tienda en la que no faltaba un tren a escala rodando dentro de un belén, y cada año era diferente; o aquel otro en el que siempre había una pequeña sección de trenes a escala con las últimas novedades.
Yo, claro está, el tren era el primero en mi lista de los reyes magos, pero ellos muy sabios, dosificaban la “dosis trenera” para que no me empachara.
 De hecho mi primer tren fue un modesto tren de plástico con 3 vagones y que funcionaba a cuerda...y confieso que no era mío sino de mi hermano...el cual ante mi insistencia acabó rindiéndose y dejándomelo en propiedad; yo como era normal en aquellos años, no tardé en desmontarlo para ver si llevaba gente dentro, y ver como funcionaba la maquina aquella: ante la desconsolada mirada de mi hermano que veía como su juguete parecía más un desguace que otra cosa...sí es verdad que lo recompuse como pude y un vagón de aquellos lo guardé bastante tiempo hasta que una “limpieza general” se lo llevó; pero creo que el se sigue acordando de su tren que tán poco le duró.
 Eso dejó claro que, (entre todas las cosas que iba desarmando por casa) los trenes eran lo que mejor se me daba (y los relojes tampoco se me daban mal claro que luego no volvían a ser lo que eran), porque había que montar las vías, y otros accesorios, por lo que estaba entretenido.
Así llegó a mis manos, no recuerdo exactamente si fue por cumpleaños o los reyes “majos”, mi primer tren oficial, un TALGO III (rojo y plata ) a pilas. Una maravilla¡¡
Si bien la vida de éste fue mas larga que el anterior, la llegada de un competidor un par de años después, le restó protagonismo....un tren eléctrico¡¡¡
Me consta que los reyes magos estuvieron, con su magia y todo, (y eso que polvorones no les faltaban) toda una noche montando un óvalo de vías; pero al ser un sistema que requería insertar las conexiones metálicas de cada tramo en el siguiente, y realizar otras conexiones eléctricas, los reyes se limitaron a dejarlo todo “presentado” en el suelo, para ver el efecto que tenía; eso sí el detalle era que los vagones de carga tenían gominolas encima¡¡ (menos mal que no iban cerrados que si no...).
Lo que los reyes no pudieron hacer lo acabé yo en un ratito, y qué gozada ver ese tractor de maniobras (luego supe reconocer en éste regalo un SET de Ibertrén) ir y venir por las vías, con su luz....en fin, toda una experiencia.
A partir de ahí, cada año los reyes me traían algo (no tanto como yo pedía, claro) para mejorar mi tren; y al final todo acabó montado en un tablero de 3x2m y así dejé de montar las vias por los suelos, para descanso de mis familia.
 En fin, creo que muchos reconocerán haber pasado la fiebre “trenera” alguna vez, algunos se vacunaron, otros recayeron años mas tarde, y otros nunca dejamos de tener “fiebre trenera” sobre todo al recordar esos juguetes que de pequeños tan buenos ratos nos hicieron pasar.
 A todos los “treneros” que llevamos o hemos llevado dentro.... dedico éste relato.

  © Eltrenero.


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